Los recursos humanos son el mayor activo que tienen las empresas, la crisis económica está provocando una reducción de personal y un aumento de las contrataciones temporales.

La formación o capacitación del personal es una herramienta que permite a las empresas adaptarse a los cambios del mercado y del entorno, ser flexible, satisfacer sus necesidades, y conseguir que sus recursos humanos sean más eficientes alcanzando un mayor nivel de competitividad, productividad, rentabilidad y calidad.

La formación no es un objetivo en sí misma sino un medio para lograr los objetivos de la empresa: mejorando aptitudes, facilitando oportunidades, cambiando actitudes e incrementando la polivalencia del personal.

Las empresas pueden disponer de un crédito anual, que pueden utilizar para financiar acciones formativas, y que gran número de ellas no llegan a consumir al 100%… puede deberse a la intención, actitud o interés tanto por parte de la empresa como por parte del trabajador. Aunque a primera vista la compensación pueda no resultar atractiva a corto plazo, si miramos a futuro no muy lejano sin duda la formación contribuye a una mayor rentabilidad económica y a un aumento de la eficacia en el trabajo

No sólo la empresa tiene que entender la formación como una inversión, también el propio trabajador debe valorarlo así, ya que:

  • Favorece la igualdad de oportunidades y la promoción personal y profesional.
  • Permite al trabajador prepararse para la toma de decisiones y para la solución de problemas.
  • Logra metas individuales.
  • Eleva el nivel de satisfacción en el puesto de trabajo.
  • Ayuda a la integración en la empresa.

Por tanto, valorando la importancia que tiene la formación, sólo depende de nosotros comprobar su eficacia para poder mejorar la calidad empresarial.